“Los niños y las niñas somos ciudadanos desde que nacemos”: Sol Gutiérrez

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¿Esperar a los 18 años para ser ciudadanos? Todavía hay adultos que piensan que los niños y las niñas comienzan a ejercer su carácter de ciudadanos a partir de esa edad, y que ese derecho lo adquieren con la expedición de su cédula de ciudadanía. Pero están muy equivocados. 

Sol Gutiérrez sabe que ella y todos los niños y niñas del mundo son ciudadanos desde su nacimiento. Por eso, le encantó la conferencia que Marcela González Coto, directora del programa Niñez Ciudadana de la Fundación Paniamor de Costa Rica, presentó en la Semana del Buen Trato, que organizó la Asociación Afecto con el apoyo de Educalidad. 

Marcela les recuerda a los adultos que “la Convención de los Derechos del Niño es clara en decir que el niño y la niña es una persona ciudadana desde que nace”. 

Fundación Paniamor es una organización no gubernamental que trabaja para incorporar la cultura de los derechos de la niñez y la adolescencia en la acción política y social. Paniamor parte del reconocimiento de la condición de persona de la niña y el niño, como ciudadanas y ciudadanos en el ahora, que tienen el derecho de vivir bajo los principios de igualdad, respeto recíproco y cultura de paz en su familia, centro educativo y comunidad.

Paniamor impulsa modos de convivencia respetuosos de la dignidad de las niñas y los niños, con el propósito de generar cambios culturales que desnaturalicen las formas de violencia avaladas socialmente, como son el castigo físico, el trato humillante y la negligencia.

En su conferencia, Marcela señala que “la niña ciudadana y el niño ciudadano son agentes sociales que aportan a la construcción de los diferentes espacios en los que participan, compartiendo sus conocimientos, ideas y emociones con sus pares y las personas adultas”.

Frente a esa afirmación, aclara Marcela que la contribución obviamente es diferente pero no es menor. “El niño y la niña hacen una contribución valiosísima, irremplazable y única”, explica. Son tres atributos que destaca Sol con orgullo de la participación de la niñez en la sociedad.

Si bien hay una responsabilidad desde el adulto de guiar y proteger, el niño da su propia versión y su propio saber. “Las niñas y los niños se conciben como agentes tomadores de decisiones en sus propias vidas, según su momento de desarrollo y condiciones particulares”, precisa Marcela.

Para que los niños puedan ejercer ese derecho, Marcela asegura que se requiere una redistribución de las fuerzas de poder entre la persona adulta y la persona menor de edad. “Realmente la persona adulta debe de reconocer que el ejercicio ciudadano pertenece a todas y todos, y que los niños aportan al conglomerado social y cultural, como agentes creativos, críticos y propositivos”.

Ante los argumentos de Marcela, Sol es categórica en concluir: “Queda claro, no hay que esperar a los 18 para ser ciudadanos”.

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