¿Por qué no hacemos una psicología de la felicidad y vemos los avances que hemos logrado como sociedad?

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 “Hemos hecho psicología de la neurosis, psicología de la esquizofrenia, psicología de la psicosis; hemos hecho psicología de la gente que vive mal su vida, que sufre ansiedad, estrés, depresión, etcétera. Me pregunto, por qué no hacemos también psicología de la felicidad y estudiamos a la gente que ha encontrado la forma de vivir bien, que es la gran mayoría”, se pregunta José Francisco Rodríguez, filósofo y doctor en Educación del programa de Doctorado Interinstitucional de las universidades Distrital, Pedagógica y del Valle, durante el XXVII Congreso de prevención y atención del maltrato infantil.

El doctor Rodríguez recuerda al psicólogo estadounidense Martin Seligman, quien ha sido el precursor y promotor del “movimiento de la psicología positiva”, al enfocar sus estudios en aspectos como la creatividad, la felicidad, la autoestima, la inteligencia emocional, el humor, la resiliencia y la sabiduría.

Foto Galo Naranjo

“A veces se nos olvida de dónde venimos y cuál ha sido nuestra trayectoria, por lo que quiero recordar que la humanidad en su conjunto ha venido progresando pero cuando algo ya es normal se nos olvida que en alguna época no lo fue”, afirma el doctor Rodríguez. Aunque reconoce que todavía falta mucho por hacer y que quedan cosas por mejorar, asegura que no debemos ser ciegos al recorrido que hemos tenido. “Es que a veces se habla de que cada vez estamos peor, pero no, desconocemos que estuvimos realmente mal y que hoy en día sería impensable lo que tuvieron que vivir las generaciones que nos precedieron”, comenta.

Para ilustrar con un ejemplo su afirmación, se remonta a los años sesenta cuando fue a la escuela: “en mi época escolar era consensuado entre padres y escuela que para ‘enderezarnos’ podían golpearnos y castigarnos. En ese entonces era normal ‘ver a Dios’, un castigo que nos hacían los profesores cuando estábamos mal formados en la fila o cuando ellos estaban de malas pulgas. Con frecuencia nos cogían y levantaban de las patillas y nos preguntaban: ¿ven a Dios?”, rememora el doctor Rodríguez.

Ahora resulta inadmisible que un profesor corrija a los estudiantes con reglazos en las manos, con orejas de burro para la burla de sus compañeros o con largas horas de pie castigados en una esquina del salón. Por eso considera que como sociedad hemos logrado construir hitos culturales en beneficio de personas y comunidades. La mayor parte de estos hitos han sido relativamente recientes, como la Constitución Política de Colombia, que fue en el año 1991 un aporte trascendente para el cuidado, protección y formación de niños, niñas y adolescentes. “La Constitución dio un giro en la sensibilidad colombiana hacia los derechos de todos los colombianos y en especial a las minorías y a los más vulnerados”, comenta.

En general los indicadores han venido registrando esas mejoras, como fue la cobertura de la educación en el país. De acuerdo con el filósofo Rodríguez, “en el año 2002 la cobertura educativa hasta el noveno grado fue del 75,1% y en el año 2019 del 96,4% y en primaria del 114%. Pero como somos por naturaleza insatisfechos, cuando mejoramos en algo, decimos: ‘sí, tenemos el 100% pero, ¿con qué calidad?’. Aunque es bueno detectar problemas para mejorar, dejamos de lado de dónde venimos, y si vamos mejorando o desmejorando”.

En parte, el escaso reconocimiento a los avances se lo adjudica a la manera como los medios de comunicación cubren los problemas sociales. “Los seres humanos somos más sensibles a lo emocional que a lo racional. Con esto quiero decir que si nos dan una estadística sobre el sufrimiento de los niños podemos ser impasibles, pero si nos muestran una carita triste de un niño, inmediatamente nos solidarizamos. Esta es una técnica para acopiar fondos que se encuentra en el libro Salvar una vida de Peter Singer. Los medios cubren la información con datos pero apelan a la sensibilidad y la gente termina sesgándose hacia lo negativo”, explica el doctor Rodríguez.

¿Por qué no generar información positiva? El doctor Rodríguez propone que al igual que se han hecho estudios sobre el maltrato infantil, también se hagan estudios sobre el buen trato infantil y se difundan ampliamente por los medios de comunicación, de tal manera que la gente pueda conocer las acciones de padres, docentes y cuidadores que han brindado afecto, protección y formación a los niños, niñas y adolescentes, permitiendo amorosamente entornos favorables para el desarrollo de sus vidas.

Educalidad comparte esta postura, al buscar promover la convivencia desde un enfoque apreciativo, es decir, informar y orientar sobre lo que está funcionando bien en las escuelas, bajo la premisa de que la manera más efectiva de promover el cambio en los comportamientos de las personas y las organizaciones es centrándose en lo positivo y construyendo sobre ello, lo que conduce a un entusiasmo por creer que las cosas son posibles, a una disposición colaborativa de sumarse a las iniciativas que marchan bien y a un compromiso de emprender nuevos retos. Para Educalidad, cuando se comparten historias inspiradoras, experiencias positivas y exitosas, los miembros de la comunidad educativa las reconocen generando nuevo conocimiento y cambios en su entorno.