La importancia de las prácticas restaurativas (2)

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Serie prácticas restaurativas en la escuela con el abogado Rafael Vásquez

Insultos, amenazas, hurtos, disputas físicas y verbales, actos de vandalismo, acosos escolares y ciberacosos. Todos estos y muchos más comportamientos, independientemente del tipo de conflicto mal manejado o de violencias repetidas o sistemáticas que sean, todos, alteran la convivencia escolar, afectan a los miembros de la comunidad educativa y van en detrimento de la calidad de la educación.

¿Por qué no contar con herramientas sencillas pero efectivas que contribuyan a actuar a tiempo, en la cotidianidad de la escuela, para prevenir, detectar y gestionar los conflictos de forma dialogada y participativa? Estas herramientas serían útiles para la construcción de una cultura de paz, debido a que permiten un manejo oportuno de los conflictos y la prevención de las violencias.

El abogado Rafael Vásquez, experto en mecanismos para la gestión pacífica de conflictos y facilitación de prácticas restaurativas, dedica este este segundo capítulo de la serie de prácticas restaurativas, a explicar su importancia. “Las practicas restaurativas son herramientas que podemos utilizar en la cotidianidad para fortalecer vínculos y crear el sentido de comunidad. En el marco de la Ley 1620, las practicas restaurativas se pueden utilizar en la ruta de atención integral de la escuela, principalmente en los componentes de promoción y prevención”, asegura.

Vea “Prácticas restaurativas en la escuela”

A partir de esta descripción, Rafael precisa que las prácticas restaurativas se dividen en informales o menos formales, como la escucha activa y empática y las declaraciones afectivas; en las más o menos formales, como las preguntas restaurativas y los círculos de paz o círculos de palabra; y en las formales, como la justicia restaurativa y la mediación.

Las prácticas restaurativas contribuyen a establecer relaciones sanas y fuertes entre los miembros de la comunidad educativa; a crear espacios de diálogo; a fomentar el liderazgo positivo y el empoderamiento de los estudiantes, los docentes, los padres de familia y los directivos; a promover comportamientos responsables y a reducir los violentos; y a reparar el daño y a restaurar las relaciones. Implementadas de manera progresiva y constante, las prácticas restaurativas ayudan a disminuir la deserción escolar y a mejorar el rendimiento académico de los estudiantes.

Para el próximo video, Rafael nos invita a conocer de qué se trata la práctica restaurativa de la escucha activa y empática.

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