El periodismo que nos merecemos

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Michael White, trabajador social y terapeuta familiar australiano, conocido como el fundador de la terapia narrativa, nos recuerda que la construcción de la realidad es una metáfora, es decir, al igual que lo afirman Berger y Luckmann, es una construcción social de la realidad… y en esa construcción de la realidad, los medios de comunicación tienen un papel preponderante.

Aunque las narrativas que las personas construimos de la realidad son múltiples y diversas, tenemos una práctica cultural que nos lleva a generar más que todo narrativas negativas sobre el otro, y más aún, si ese otro hizo algo que nos afectó, creando una violencia a la inversa: como tú me violentaste, yo te violento. Recurrimos entonces a narrativas que deslegitiman al otro, lo niegan, lo invisibilizan. Incluso apelamos a narrativas para evadir nuestras responsabilidades. 

¿Cómo aportar a un cambio cultural que nos lleve a dejar de apelar a narrativas punitivas y dañinas? Para Evert Silva, integrante del equipo de Human Partner, una forma de hacer que las personas se conecten con otras personas, y que las comunidades vivan intensamente su experiencia relacional, es aprendiendo a transitar por lo negativo. “No se trata de desconocer lo negativo sino más bien saber transitar por él, no quedarnos en él, para movilizarnos hacia las emociones de interés y motivación, que nos dirijan a las transformaciones que requerimos hacer”, recomienda Evert.

El periodismo que nos merecemos

Deconstrucción del periodismo

El periodismo está llamado a hacerse esta reflexión. Tradicionalmente el ejercicio periodístico se ha caracterizado por recurrir a narrativas negativas, bajo la convicción de que las noticias con enfoque de escándalo son las que tienen más audiencia y venden más. 

Son narrativas de ese periodismo que usualmente desconoce los esfuerzos y los logros y se centra en los errores y las equivocaciones. Se olvida del recurso poderoso que tiene en las narrativas positivas. Además, se aboga la verdad como única y absoluta cuando debería servir de espacios de escucha de las diferentes voces, saberes y experiencias, para que cada quien genere sus propias conclusiones a partir de una información de calidad.

¿Por qué estamos privilegiando las narrativas negativas sobre las positivas? ¿Nos vamos a quedar con esas narrativas a las que ya estamos habituados o vamos a explorar otras narrativas? 

“Lo que se trata es de brindar escenarios de escucha y el periodismo debe tener la capacidad de apertura a todas las narrativas para que todos sean escuchados. Las narrativas deben propender por no narrar lo negativo como un absoluto, sino narrar lo negativo como una situación, como un hecho puntual ¿Para qué? Para brindarles posibilidades a las personas de pensar en sus capacidades de transformar esa situación”, comenta Evert.

Periodismo restaurativo

El ejercicio periodístico debe comenzar a ejercerse en las instituciones educativas, para que niños y jóvenes en formación desarrollen capacidades narrativas positivas, propositivas, transformadoras, esperanzadoras. No se trata de enseñarlos a invisibilizar la realidad social, sino a que se apropien de la realidad y aprendan a narrarla desde una visión propositiva, sin culpas ni derrotismos.

Necesitamos que la escuela, desde la práctica del ejercicio periodístico, aprenda a maximizar las capacidades transformadoras de la comunidad a través de experiencias informativas conscientes, críticas, responsables y propositivas frente a la realidad, con prácticas que contribuyan a transitar por las emociones que nos desestabilizan del vínculo o el interés social: dolor, miedo y rencor. De esta manera, sabremos relacionarnos mejor con nosotros mismos y con los demás. 

Es un reto de transformación cultural que debemos empezar con los estudiantes en las instituciones educativas. 

Nuestra propuesta en Educalidad es acompañar a la comunidad educativa en el desarrollo de lo que hemos llamado ‘Periodismo restaurativo’. Los medios masivos de comunicación estamos llamados a aportar a la construcción de una mejor sociedad.

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