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Derecho y libertad de educación

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En una reunión con padres de familia comentamos respecto al Derecho a la Educación y su complemento la Libertad de Educación. Todo fue a partir de un llamado de atención por un conflicto entre sus hijos, quienes fuera del horario escolar habían tenido una conversación con insultos, vulgaridades y leperadas utilizando la red de mensajería WhatsApp. La escuela tiene como misión instruir conocimientos, de acuerdo al Plan de Estudios autorizado por las autoridades de la Secretaría de Educación Pública, y la Educación es una responsabilidad compartida con los padres de familia, quienes son los principales responsables de sus hijos.

El Derecho a la Educación establecido en la Constitución Política de nuestro país, así como en las Leyes de Educación y disposiciones de carácter federal y estatal, contiene a la libertad de elección del tipo de escuela pública o privada, sujetas a los planes gubernamentales, y a la enseñanza adicional que prefieran y tengan a su alcance económico. Nuestra Constitución dispone que el Estado “impartirá y garantizará la educación inicial, preescolar, primaria, secundaria, media superior y superior”, que será obligatoria “universal, inclusiva, pública, gratuita y laica”.

El gobierno además ofrece  instalaciones, apoyos como el libro de texto gratuito (actualmente alguna parte de su contenido en controversia jurídica) y útiles escolares. Es un derecho fundamental para todas las sociedades y no puede ser limitado bajo ninguna circunstancia, como se observó en los esfuerzos realizados para imponerse a la pandemia del covid.

La educación es responsabilidad de padres de familia, se complementa en la escuela pública y privada, se enfrenta con desventaja al contenido de los medios colectivos de comunicación, como la TV, la radio, el cine, y ahora principalmente las redes sociales, fuera del control parental, que demandan vigilancia cercana y frecuente, porque generan inimaginable cantidad de información e imágenes, muchas veces contrarios a los principios y valores reconocidos.

Por ello se debe promover el pensamiento crítico, la libertad de expresión, así como fomentar el diálogo constructivo y la solidaridad entre compañeros. Frente al incremento de quejas escolares, debemos luchar contra la violencia verbal y física, generadores de conflictos para intimidar entre compañeros;  impedir el uso de lenguaje ofensivo, agresivo, irrespetuoso; censurar el acoso escolar, porque es opuesto al ambiente ideal de tolerancia y respeto; combatir el consumo de drogas; procurar la honestidad académica impidiendo el plagio o la copia; y lograr el respeto hacia compañeros, profesores, personal de servicio, directivos, procurando el trato basado en la cortesía y los buenos modales desde los hogares. Difícil, sí. Pero no imposible.