Crianza positiva: educar sin castigar

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Aprender de desarrollo infantil no es un asunto exclusivo de psicólogos y pediatras sino es un asunto de todos. Muchos de los castigos a niños y adolescentes obedecen al desconocimiento de los cambios biológicos y psicológicos que ocurren en ellos, desde su nacimiento y hasta el final de la adolescencia, por lo que las familias, los maestros, y en general, los cuidadores a su cargo, están llamados a aprender sobre desarrollo infantil.

Los castigos usualmente ocurren en estados de tensión de los cuidadores. Castigan a los niños porque se orinan, cuando el control de los esfínteres sólo se adquiere hasta que el sistema neurológico alcanza la madurez para hacerlo. Los castigan porque brincan mucho o se mueven insistentemente, cuando es normal en algunas etapas de la vida. Los castigan porque derraman la comida, pero desconocen que todavía no tienen la coordinación psicomotriz para comer sin derramar nada. También castigan a los adolescentes porque son rebeldes, pero la rebeldía a esa edad es necesaria para poner una distancia con los otros adultos y desarrollar su propia identidad.

Para la psicóloga y experta en niñez, María Inés Cuadros, existe una serie de alternativas llamadas disciplina positiva, crianza positiva o crianza amorosa, que tienen que ver con el respeto por el niño o la niña. “La crianza positiva funciona sobre el principio que los niños y niñas aprenden más a través de la cooperación que del miedo y el castigo. Se cimienta en los vínculos de apego que un niño o niña han establecido con las personas cuidadoras y que reforzado permite tener unas relaciones más sanas”, afirma.

La crianza positiva implica también aprender cómo se establecen normas, se definen límites y se escucha realmente a los niños. “Estamos hablando de comunicación asertiva y de tener una convivencia sana. Por eso tenemos que enseñarles a niños, niñas y adolescentes cómo desarrollarse, cómo ir asumiendo autonomía e independencia, y eso es posible si sabemos sobre el desarrollo infantil. De esta manera tendríamos claro, por ejemplo, cuándo dejarlos comer solos, cuándo montar bicicleta o cuándo salir por primera vez con sus amigos sin supervisión de los padres”.

El pediatraMiguel Barrios recomienda igualmente la crianza positiva porque asegura que la evidencia científica ha demostrado que el castigo está por fuera de cualquier consideración que pueda favorecer el desarrollo integral de la niñez. “Con la crianza positiva, los adultos cuidadores se acercan a los niños desde una perspectiva de acompañamiento y respeto, y entienden que no son personas que deben obedecer de manera ciega, porque casi siempre el castigo surge como una exigencia del adulto a que lo obedezcan en virtud de la creencia de que los niños son seres menores o personas todavía incapaces, y así lo que estamos formando son seres heterónomos y no autónomos”.

Foto Galo Naranjo

Los dos expertos coinciden en que al niño hay que hablarle, escucharlo, entenderlo, creer en él, permitir que opine, que dé sus razones y que participe de la vida familiar activamente. “En la crianza positiva, los padres tienen expectativas reales de lo que sus hijos e hijas son capaces de entender y hacer, según su edad y madurez, y consecuentemente no les piden más ni menos de lo que ellos son capaces de hacer. Al final, esto tiene que ver con que padres, madres y cuidadores amen a los niños y niñas por quienes son y como son y no por lo que ellos hacen”, concluye la experta Cuadros.

2 COMENTARIOS

  1. Hola Doctora buenos días si lo que ustedes dicen es verdad. Soy mamá y en la formación de mis hijos uno fue con castigo ficico. Mientras que a mi hija todo le permiti y fue un gran error ahora tengo un bebé y me gustaría aprender más para no cometer los mismos errores con ellos, y no es nada fácil

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