Reflexión en el Día de la Justicia Social

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Igualdad, equidad, inclusión, derechos, oportunidades. Cinco palabras que ilustran qué es justicia social y que resuenan hoy porque la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó el 20 de febrero como el Día Mundial de la Justicia Social.

¿Por qué hay que hablar de justicia social en este mundo?

Nos pusimos en la tarea de formularle esa pregunta a un experto. Y esta fue la respuesta de Carlos Eduardo Martínez, pedagogo social, docente, pacifista y militante de la noviolencia.

“Porque en este mundo la justicia social brilla por su ausencia. Este es un mundo profundamente injusto, un mundo guiado desde la perspectiva de favorecer a los más poderosos y dejar completamente abandonados a su suerte a los más frágiles. Un mundo construido en la medida de los poderosos”, afirma Carlos.

Pero, ¿cómo construir justicia social? Según Carlos, tendríamos que brindar igualdad de oportunidades para todos y todas, sin excepción, sin depender de qué cuna se nace.

“En este mundo profundamente injusto, nos enseñan a adular al poderoso y a maltratar al frágil. Doy un ejemplo: en la vida cotidiana llega un señor que aparentemente es muy poderoso y a la gente se le encorva la cerviz y empieza a hablar pacito. No pasa lo mismo si la que llega es la señora que nos ayuda en la casa. Y ahí ya hay un síntoma de un mundo profundamente injusto. No porque se nos tenga que doblar la cerviz con la señora que nos ayuda, sino porque no debería haber nadie con quien se nos doble la cerviz”, comenta Carlos.

¿Cómo sería entonces un mundo con justicia social? Carlos se lo imagina sin discriminaciones por ingresos, sexo, orientación sexual, color de piel, pertenencia religiosa o pertenencia política. “Pero eso supone tumbar en la cotidianidad todos los muros mentales que tenemos en nuestro cerebro. Todos los hombres y mujeres que soñamos con un mundo más justo, tenemos que actuar sobre ese pequeño mundo que la vida puso en nuestras manos”, asegura.

…Y la escuela, ¿qué?

El problema, según Carlos, es que la mayoría de la gente ha naturalizado la discriminación. “Es normal que los hombres tengamos un espacio especial en la sociedad distinto al de las mujeres. Es normal que haya pobres y ricos. Es normal muchas cosas que no deberían serlo. Mandela decía: ‘la pobreza es una construcción humana y, por lo tanto, como construcción humana, también puede transformarse’.

En ese sentido, la escuela está llamada a enseñar a los niños y las niñas a relacionarse entre iguales. “Tenemos que aprovechar la sensibilidad social que tienen nuestros docentes y nuestras docentes para hacer de la clase un espacio donde cada vez haya menos discriminación. En ese pequeño mundo, holograma del mundo grande que es nuestro salón, podemos ir derrotando sistemáticamente las discriminaciones al crear espacios donde nos podamos mirar a los ojos”, concluye Carlos como reflexión en el Día Mundial de la Justicia Social.

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