Inicio Educación Mediática Pantallas en la escuela: de la prohibición al acuerdo

Pantallas en la escuela: de la prohibición al acuerdo

0
1

¿Basta con sacar los celulares del aula para proteger a niñas, niños y adolescentes? Para Viviana Quintero, psicóloga e investigadora sobre bienestar digital, la respuesta exige más matices. “Esto no es una cosa de bien o mal”, advierte. La misma herramienta que expone a riesgos puede garantizar derechos: la diferencia está en el uso.

Esa idea recorre el episodio 15 de Desenredando la Información, el videopodcast de Educalidad, ya disponible. En la entrevista, Quintero, coautora de la guía de RedPaPaz sobre el uso de dispositivos electrónicos en los colegios y asesora de Aulas en Paz, explica por qué retirar los celulares no basta y cómo construir acuerdos con toda la comunidad educativa.

Una guía escrita con las comunidades

La Guía para regular el uso de dispositivos electrónicos personales en instituciones educativas, presentada por RedPaPaz en 2025, no nació de un grupo de especialistas dictando reglas. Su punto de partida fueron grupos focales en distintas regiones del país con docentes, directivas, orientadoras, familias y profesionales de primera infancia.

Mientras el debate global giraba en torno a vetar los celulares, esas voces mostraron una realidad más compleja. Por eso, explica Quintero, el documento “va de la prohibición al acuerdo”: ofrece información para que cada comunidad decida, con evidencia, cómo integrar la tecnología en su contexto.

Cuando el celular abre puertas

Los testimonios fueron reveladores. En un colegio para estudiantes sordos, el teléfono es el puente con las personas oyentes, incluidas sus familias y sus docentes; retirarlo sería casi vulnerar un derecho ya conquistado. En una escuela rural, el profesorado paga de su bolsillo el internet para que los estudiantes se conecten y aprendan. En internados de zonas apartadas, el celular sostiene el vínculo con familias que viven lejos.

También apareció la otra cara: en algunos jardines infantiles, cuando los más pequeños se resistían a entrar, eran sus familias quienes les mostraban el celular para convencerlos, o el caso de un niño que empezó a comportarse como un dinosaurio tras pasar días enteros viendo videos sobre el tema, sin horarios ni acompañamiento.

El mito de la autorregulación

Si hay una creencia que la psicóloga quiere desmontar es la de que niñas y niños pueden regular por sí solos su tiempo frente a las pantallas. “Ese es el mito más grande”, afirma.

La razón es biológica. La corteza prefrontal, encargada del autocontrol, termina de madurar hacia los 25 años. Antes predomina un cerebro instintivo, muy sensible a los estímulos sociales, la luz, el sonido y el movimiento: justo lo que ofrecen las pantallas. Quintero lo compara con un acelerador sin frenos, al que los algoritmos persuasivos y el desplazamiento infinito empujan aún más.

Por eso, a las familias que preguntan hasta cuándo deben insistir en desconectar, les responde: “hasta los 25 años”. Mientras tanto, las personas adultas cumplen la función de esa corteza mediante límites y acuerdos. Y la molestia que aparece a la hora de apagar el dispositivo no es un fracaso: es la señal de que el acompañamiento va por buen camino.

En la primera infancia, desconectarse es crecer

En los primeros años, el desarrollo depende de las interacciones de “toma y dame”: tomar un objeto, explorarlo, mostrarlo, preguntar su nombre, lanzarlo al piso. Así se tejen las conexiones neuronales que sostendrán el cerebro adulto. Cuando una pantalla interrumpe ese juego, uno de los efectos más visibles es el retraso en el lenguaje, del que dependen el pensamiento, la socialización y la regulación emocional.

De ahí una advertencia de la investigadora: en la infancia temprana, la desconexión es una necesidad, y si no se garantiza para todos, puede terminar convertida en un privilegio.

Te puede interesar: https://educalidad.com/vivimos-dentro-de-los-medios-quien-decide-lo-que-vemos

Acuerdos que también educan

La guía invita a niñas, niños y adolescentes a construir los acuerdos. La razón es, ante todo, pedagógica: conversar sobre por qué cuesta soltar el celular abre la puerta a comprender la lógica persuasiva de los algoritmos, el modelo de negocio de las plataformas y la naturaleza de la información que circula en internet.

Pero también es una cuestión de derechos. Los informes de Naciones Unidas señalan de forma reiterada que la participación de la niñez en las decisiones que la afectan sigue siendo una deuda. Abrirle ese espacio desde temprano le permite reconocerse como parte de la ciudadanía digital.

Una tarea compartida

El cuidado digital suele recaer en una sola persona: la rectora, el docente de tecnología o la orientadora que atiende los casos. Quintero propone repartir esa carga entre toda la comunidad educativa. No se trata de sumar trabajo a una escuela ya saturada, sino de distribuir el que hoy está concentrado en pocas manos. Para quien se sienta desbordado, el primer paso puede ser tomar la guía y conformar un equipo.

Las familias son parte de ese equipo, aunque muchas aún desconocen los entornos que habitan sus hijos. Un estudio de la Comisión de Regulación de Comunicaciones (CRC) encontró que menos del 10 % de madres y padres sabía qué consumían en pantallas o cómo funcionaban esos espacios. Entre docentes, la cifra rondaba el 25 %.

Lo que dicen los datos en Colombia

En 2024, RedPaPaz, Aulas en Paz, la Universidad de los Andes y Tigo encuestaron a cerca de 6.000 niñas y niños, casi 1.000 familias y unos 300 docentes. El estudio aportó la primera evidencia en el país de afectaciones en salud mental ligadas a los riesgos digitales, en una relación de doble vía: esos riesgos afectan el bienestar emocional, y quienes ya enfrentan dificultades en esa área están más expuestos en línea.

Quintero pide leer estos resultados como una alerta y no como una conclusión cerrada. Es un solo estudio, y la tecnología cambia tan rápido que, cuando se recogieron los datos, los chatbots de inteligencia artificial apenas empezaban a circular. Para profundizar, recomienda el número de la revista Telos, de Fundación Telefónica, dedicado al bienestar digital.

Dónde ver y escuchar el episodio

El episodio 15, Ciudadanía digital, salud mental y pantallas en la escuela, producido por Educalidad y CanalZoom, está disponible en Spotify y otras plataformas. https://open.spotify.com/episode/6Cz2DZHn63CSbVx9sBpIvV

Las personas e instituciones que trabajan en alfabetización mediática, protección digital o periodismo escolar pueden compartir sus experiencias en los comentarios de esta publicación. El pódcast también circula en Facebook, Instagram, X, TikTok, YouTube y LinkedIn.

Artículo anteriorEducalidad participa en la Semana Mundial AMI de la UNESCO
Educalidad
Educalidad es un servicio de la Corporación Liderar conformado por un equipo interdisciplinario de profesionales dedicados a contribuir a la construcción de convivencia y paz en la sociedad, empleando la educación escolar como herramienta de transformación cultural y fortaleciendo la relación familia – escuela.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí