Piensa en tu día. La alarma del celular, las noticias que llegan al grupo de WhatsApp, el video que viste mientras esperabas el bus, ese titular que te hizo dar clic sin saber muy bien por qué. Esa rutina tiene una explicación sencilla y poderosa: ya no estamos frente a los medios, estamos dentro de ellos.
“Hoy día vivimos en los medios y los medios generan nuestro entorno”, afirma José Manuel Pérez Tornero, catedrático emérito de la Universidad Autónoma de Barcelona, experto de la UNESCO en Alfabetización Mediática e Informacional (AMI) y expresidente de Radiotelevisión Española.
Conversamos con él en el episodio 14 de Desenredando la Información, el pódcast de Educalidad, en una charla para docentes, mamás y papás, periodistas, adolescentes y jóvenes que quieren habitar el mundo digital con más conciencia y menos ruido. Si los medios ya son nuestro entorno, aprender a leerlos deja de ser un tema de especialistas y se convierte en una habilidad para la vida.
Del televisor al océano digital
Cuando nació el concepto de alfabetización mediática, la meta era cuestionar el poder de la televisión y la prensa masiva. Hoy el reto es otro. Para Pérez Tornero, la AMI ya no puede limitarse a una actitud crítica frente a los medios: alfabetizarse es “aprender a vivir en esta especie de burbuja en que el oxígeno es la información” y desarrollar herramientas para navegar ese océano de mensajes de manera consciente.
A eso se suma un cambio de escala. Los medios son planetarios: entre 8.000 y 9.000 millones de personas pueden recibir casi al mismo tiempo la misma noticia. La información circula a una velocidad enorme, llega desde múltiples plataformas y se mezcla con entretenimiento, publicidad, opiniones, contenidos creados por la gente e inteligencia artificial. Por eso, insiste, necesitamos “enriquecer nuestro empoderamiento” frente a los medios.
Y esto importa especialmente para las y los adolescentes y jóvenes, que no solo consumen información: también la producen, comentan, recomiendan, transforman y comparten.
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La IA, un “metamedio” que pide más criterio humano
La inteligencia artificial llegó para quedarse. Ya hace parte de muchas actividades cotidianas y está entrando con fuerza al periodismo. Pero no es un medio más: “No es un medio nuevo, es un metamedio, es algo que absorbe a todos los demás”, explica.
El desafío está en lo que no se ve. “No sabemos qué hay detrás, si es una máquina, si es una persona, qué programa es, qué datos está aprovechando de nosotros”, advierte. Descubrirlo y pensarlo críticamente es, para él, la gran tarea de esta época.
Pérez Tornero también hace referencia al bienestar digital. Hoy sabemos que la ansiedad, la atención y la forma en que niñas, niños, adolescentes y jóvenes se relacionan dependen en buena parte del entorno mediático que los rodea. Por eso, su mensaje va más allá del cuidado: “No es solo protección, es necesario empoderarles de manera que ellos puedan conducirse y navegar por este ecosistema”.
“La IA no sale a la calle”: recuperar el contacto con la gente
Esa frase, que surgió en la conversación, resume una idea clave. La IA puede recopilar, organizar, resumir y contrastar información rápidamente. Pero en medio de tanta eficiencia hay algo que no debería perderse: “el contacto cercano con la gente, con las emociones de las personas, con el contexto físico, solamente lo puede hacer el reportero”, afirma.
Ahí aparece una pregunta fundamental para la AMI: ¿qué puede hacer una herramienta y qué necesita seguir haciendo una persona?
Una IA puede procesar grandes cantidades de información, pero no reemplaza la experiencia de estar frente a alguien, escuchar su historia, comprender su contexto, observar lo que ocurre en un territorio o preguntarse cómo una publicación puede afectar a quien aparece en ella. Por eso, más tecnología no significa necesariamente más comprensión.
El periodismo ya no es el único que cuenta la realidad y, sin embargo, su papel más importante puede estar precisamente en verificar, contextualizar, explicar y construir confianza. Pérez Tornero propone un periodismo que se aproxime a los hechos y “que transmita el pulso y el latido de la gente”, como contrapeso a una producción informativa cada vez más industrial y repetitiva.
Y aquí la reportería vuelve a tener un valor enorme: salir, preguntar, escuchar, contrastar fuentes y acercarse a los hechos. Una buena alfabetización mediática, dice, debería acompañar y fortalecer ese periodismo comprometido con las personas.
Clickbait: cuando el clic reemplaza la conversación
Para Pérez Tornero, el clickbait es “trágico”, porque rompe la conversación entre periodistas y público. Y una conversación, explica, “es escucharse el uno al otro y crecer juntos”. El clickbait, en cambio, es “un automatismo”: hacemos clic sin saber con qué nos quedamos, mientras nuestra atención se pone al servicio de la venta de datos y la publicidad.
Esto ayuda a responder la pregunta del título: ¿quién decide lo que vemos? En buena medida, las grandes plataformas. Por eso, Pérez Tornero invita a recuperar la atención pública, que hoy no puede quedar en manos de “unos señores feudales que son los que controlan las grandes plataformas”. Es, dice, “una aventura que tenemos que hacer juntos”.
La buena noticia es que las audiencias no son ingenuas. Cuando un medio publica un titular incompleto para obligarnos a entrar a su página, muchas personas cuentan en los comentarios de qué trata la noticia, para que las demás no tengan que hacer clic. En Colombia incluso hay cuentas dedicadas a “ahorrarle el clic” a la gente. Es una forma creativa de resistir al clickbait y cuidar la conversación pública.
Frente a tanta información dispersa y efímera, el invitado defiende los medios de referencia. “Necesitamos faros”, afirma. Y esos faros se construyen con un periodismo más participativo, interactivo y fiable, hecho con humildad, que contraste la información con su propia comunidad y la invite a pensar.
¿Qué tiene que ver esto con el periodismo escolar?
Mucho.
Si el periodismo consiste en preguntar, contrastar, verificar y comprender antes de publicar, llevar estas prácticas a las instituciones educativas significa ofrecer a niñas, niños y adolescentes herramientas para relacionarse de otra manera con la información. Eso hacemos en Educalidad con el periodismo escolar restaurativo, que acompañamos en colegios a partir de una idea simple: periodismo es verificación, responsabilización y transformación.
Pérez Tornero fue generoso con esta propuesta pedagógica: “Yo creo que lo que estáis haciendo es maravilloso”. Para él, “el periodismo es un método muy parecido a la ciencia”, porque contrasta hechos, los verifica y los explica. Por eso, llevarlo a la escuela es “defender el principio de la escuela, que es la ciencia, el conocimiento”.
También destaca una dimensión especialmente significativa para Educalidad: la responsabilidad que tenemos cuando contamos historias de otras personas. “Cada vez que narramos una historia también modificamos a la otra persona, podemos incidir en sus emociones, en su sensibilidad, en su dignidad”, explica.
Esa idea cambia la pregunta. No se trata solamente de ¿qué quiero contar?, sino también de ¿cómo voy a contarlo?, ¿qué efecto puede tener mi relato?, ¿estoy respetando a quien aparece en él?, ¿qué voces estoy incluyendo y cuáles estoy dejando por fuera?
Ahí el periodismo escolar se encuentra con la cultura restaurativa.
Informar también es una forma de relacionarnos
Contar una historia no es un acto neutral. Elegir una imagen, un titular, una palabra o una fuente puede cambiar la manera en que otras personas entienden una situación.
Por eso, un periodismo escolar con mirada restaurativa no se limita a enseñar técnicas para producir contenidos. También invita a preguntarse por el impacto de lo que se publica, por la dignidad de las personas y por las posibilidades de diálogo que puede abrir una historia.
En un país como Colombia, con tantas heridas por sanar, esta responsabilidad adquiere todavía más sentido: implica dar voz a las víctimas y contar historias que ayuden a reconstruir la confianza. Para Pérez Tornero, el nuevo periodismo, el que necesitamos en un mundo atravesado por tantos conflictos, debe plantearse la paz y la convivencia como objetivos si quiere cuidar la democracia, y cultivar formas de comunicación basadas en el respeto, la humildad y el diálogo. Un diálogo que niñas, niños y adolescentes pueden aprender en la escuela y que, como él dice, “les va a servir para siempre”.
La AMI no es aprender a usar una herramienta
Tal vez una de las ideas más importantes de la conversación es que alfabetización mediática no significa simplemente aprender a usar plataformas, aplicaciones o herramientas digitales. Saber editar un video, manejar una aplicación de inteligencia artificial o abrir una cuenta en una red social no garantiza que sepamos interpretar críticamente lo que allí encontramos.
Al preguntarle qué competencias necesita hoy un docente, su respuesta fue un triángulo:
• Lo epistémico. Ser crítico y autocrítico: preguntarnos qué conocemos, cómo lo conocemos, qué hacemos con esa información y qué ocurre después de nuestras acciones.
• Lo digital. Comprender cómo la tecnología puede hacer visibles unas cosas e invisibilizar otras. Dominar las herramientas importa, pero no es lo principal.
• Lo convivencial. Recordar que “cualquier palabra dicha a otro modifica al otro”. De ahí nace el respeto mutuo.
Por eso, Pérez Tornero defiende que la AMI sea una competencia transversal y no una asignatura aislada. “Yo soy muy contrario al hecho de que lancemos una asignatura de alfabetización mediática y con eso lavamos la conciencia”, dice. Matemáticas, historia o ciencias: cualquier área puede formar en pensamiento crítico.
Para llevar al aula (y a la casa)
La conversación deja ideas concretas para empezar hoy mismo. Antes de compartir un contenido, pregúntate quién lo produjo y de dónde sacó esa información. En clase, cuenta cómo llegaste a una conclusión: dónde buscaste, qué fuentes consultaste y cómo las verificaste. Es lo que hacen medios como The New York Times o Le Monde cuando le explican a su audiencia cómo construyeron una investigación. Y con tus estudiantes, propón ejercicios de reportería: salir del salón, entrevistar a personas de su comunidad y contar sus historias cuidando su dignidad.
No se trata de alejarnos de los medios, sino de aprender a movernos en ellos con más criterio. Si vivimos dentro de los medios, la pregunta es cómo queremos vivir allí.
🎧 Escucha el episodio completo de Desenredando la Información, producido por Educalidad y CanalZoom, en tu plataforma favorita. ¿Trabajas en alfabetización mediática o periodismo escolar? Escríbenos y cuéntanos tu experiencia.
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